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Chilenos altamente calificados que viajan a trabajar a EE.UU. se duplican en cinco años

Si en 2011 fueron 247 las visas estregadas por el gobierno estadounidense para que chilenos trabajaran en Norteamérica en el marco del TLC, el año pasado llegaron a 500. Este visado está pensado para trabajadores especializados y está disponible solo para Chile y Singapur.

Desde hace unos meses que el ingeniero civil informático Tomás Mery está trabajando en las oficinas de Google en San Francisco.

Como él, hoy otros 30 profesionales chilenos de carreras relacionadas con la ingeniería y la programación se encuentran trabajando en el gigante tecnológico, así como en otras compañías similares tales como Facebook.

La principal razón de este verdadero éxodo de talento chileno hacia Estados Unidos es la H-1B1, una visa especial que está enmarcada en el TLC y que permite a ciudadanos de Chile y de Singapur vivir y trabajar en Estados Unidos, acompañados de sus esposas e hijos dependientes por hasta 18 meses.

Según explican desde la Embajada de Estados Unidos, los chilenos cuentan con 1.400 cupos para estos fines desde el año 2004.

En el año fiscal 2011, por ejemplo, 247 trabajadores hicieron uso de ese visado, mientras que en 2015 la cifra aumentó a 500 personas, lo que representa un aumento de 102%. “En cuanto al área de especialización, la mayor cantidad de visas otorgadas han sido para compañías de tecnología, como Facebook y Google, así como en otras áreas profesionales” explica el Cónsul General, Matthew Gillen.

Proceso sencillo

Según relata Tomás Mery, el proceso para llegar a trabajar en una compañía como Google es relativamente sencillo, siempre que se cumplan todos los requisitos básicos. En general, explica, las compañías buscan a profesionales de carreras ligadas a la ingeniería y con un manejo avanzado del inglés. “Una vez que pasas sus procesos de selección -que incluyen desde entrevistas vía Skype hasta presenciales en Estados Unidos- es la misma empresa la que se encarga de todo el papeleo para solicitar la visa de trabajo”, asegura.

A diferencia de la tradicional visa de trabajo H-1B, que es abierta a ciudadanos de todo el mundo, la H-1B1 es mucho más rápida, ya que puede demorar solo un par de semanas en estar aprobada. “Si bien los chilenos, como profesionales están bien valorados, no lo están más que los postulantes de otras nacionalidades. La gran diferencia es que traer chilenos a trabajar a empresas tecnológicas es más rápido y, por ende, más barato, gracias a la visa especial”, asegura Mery.

De opinión similar es Cristián Sepúlveda, otro ingeniero civil de la Universidad Católica que llegó a Silicon Valley en 2011 y que durante este tiempo ha trabajado para compañías como Zappedy, Groupon y actualmente en Envoy, una startup orientada en proveer servicios cotidianos para adultos mayores y sus familias.

Según él, si bien para las empresas norteamericanas todas las universidades chilenas son iguales, hay algunas que han logrado hacerse más conocidas -como la PUC y la Universidad de Chile- por la cantidad de postulantes de esas casas de estudios.

Aunque Sepúlveda llegó a Estados Unidos gracias a la visa H-1B1, al tiempo de residir en el país, optó por solicitar la H-1B, que es un poco más difícil de conseguir. Según comenta, la razón del cambio se debe a que la visa creada para Chile y Singapur permite estar un máximo de seis años en Estados Unidos, mientras que la otra da pie para alargar la residencia más tiempo y solicitar también la g reen card o residencia permanente.

Mejor sueldo

Además de la posibilidad de trabajar en algunas de las compañías más innovadoras del mundo, vivir en Estados Unidos también ofrece beneficios económicos, pues un profesional puede ganar hasta seis veces más que en Chile, por un empleo similar. Para hacerse una idea, un practicante que trabaje en el área de ingeniería de estas compañías recibe un salario promedio de US$ 6.800 mensual, casi $5 millones.

Si bien la diferencia es abismal, los chilenos que trabajan en EE.UU. aseguran que no hay que dejarse llevar por la cifra, ya que el costo de vida en Silicon Valley es extremadamente alto: un arriendo de un espacio de 40 metros cuadrados puede costar US$ 2.500 al mes (cerca de $2 millones). “En cuanto a calidad de vida, yo diría que en Chile podía vivir mejor, pero las posibilidades para seguir desarrollándose en el área que a uno le gusta son mucho más grandes en Estados Unidos”, dice Tomás Mery.

Cristian Sepúlveda, por su parte, llama a tomar en cuenta que visas como la H-1B1 no permiten trabajar al cónyuge, lo que puede transformarse en un problema para las parejas, ya que un solo salario debe alcanzar para mantener a dos o más personas. “Con todo eso, el área de San Francisco ofrece también las mejores oportunidades para los emprendedores, ya que hay mucha plata y muchos inversionistas dispuesto a apoyar ideas nuevas”, puntualiza.

Fuente: El Mercurio

Freddy Campos

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