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Españoles en Alemania dan testimonio de sus casos de éxito

Luis lleva tres años en Alemania, donde ha hecho carrera como arquitecto: “La oportunidad de aprender que ofrece el mercado laboral aquí está muy lejos de lo que ocurre en España”.

Tras vivir en Stuttgart ahora reside en Munich, ciudad que le encanta y donde sigue creciendo como persona y profesional: “El hecho de conocer otra cultura, otra forma de relacionarse y de vivir es algo enriquecedor”.

“Hace tres años llegúe a Alemania casi por casualidad y aquí sigo”. Nos habla Luis García, un granadino que decidió “probar suerte” en el extranjero tras acabar la carrera de Arquitectura. “Envié el currículum a diferentes países de Europa”, añade, y así acabó en al país germano, algo que le atraía “bastante”. Le enviaron varias ofertas, muchas de ellas no remuneradas, por lo que tuvo que decantarse por una. “Al final me decidí por una oficina en Stuttgart porque me gustaban mucho los proyectos y además era de las pocas que me ofrecía algo de dinero”. La vida de este joven de 27 años acababa de cambiar para siempre, indica el medio granadino Ideal.es.

Luis desembarcó en la capital del estado de Baden-Wurtemberg sin saber nada de alemán, lo que hizo más dura si cabe su adaptación a este nuevo entorno. “No sabía lo difícil que podía llegar a ser encontrar un piso para vivir”, revela. De hecho, los primeros dos meses los pasó en un albergue “compartiendo habitación cada noche con 4 desconocidos, que al día siguiente ya no lo eran”. Sin embargo, el paso del tiempo conllevó también una mejoría de sus condiciones: encontró una habitación en la que quedarse, al mismo tiempo que su trabajo, para el que había estado estudiando seis años, le reportaba “bastante” satisfacción.

A los 5 meses, los jefes de Luis le dijeron que estaban muy contentos con él y que querían contratarlo como arquitecto, pero que había un problema para ello: tenía que aprender alemán. “Como en España no iba a encontrar trabajo acepté”, recuerda. Y se puso manos a la obra. “Trabajar 8 o 9 horas al día y luego ir otras tres a clase no creo que le guste a nadie, pero da sus frutos”. Ahora se desenvuelve perfectamente en ese “bonito idioma” por lo que “todo es más fácil”.

Poco a poco, comenzaba a despuntar en su profesión. “Lo que empezó como hacer currículum se está convirtiendo en hacer carrera”, expresa. Los nuevos vientos le llevaron a Munich, ciudad que le gusta más que Stuttgart y que él mismo define como “increíble para vivir”. No en vano, descubre que allí puede “ir al trabajo en bicicleta, disfrutar de la naturaleza, el silencio y mis hobbies”. Por si fuera poco, las conexiones de avión con Granada son más accesibles, en media hora se planta en los Alpes “para realizar cualquier ruta en bici” y en menos de 5 horas en coche puede llegar hasta Praga, Viena, Berlín o Frankfurt.

Como es habitual en cada debate con el empleo como protagonista, las comparaciones entre países resultan odiosas. Así lo establece el propio Luis: “La oportunidad de aprender que ofrece el mercado laboral en Alemania está muy lejos de lo que ocurre en España”. Valga su experiencia como ejemplo notable. “Despues de 3 años dibujando planos decidí que quería conocer la ejecución de obra pasa seguir aprendiendo. En sólo una semana tuve 4 entrevistas, a pesar de tener escasa experiencia. Y, por supuesto, conseguí un nuevo puesto de trabajo”. Parece fácil, ¿no?

No lo es tanto. Luis admite la posibilidad de que su aventura alemana “quizas se esté acercando al final” porque su progreso “no es tan alto como al principio”. ¿Implica eso que vaya a volver a España? “No sería la primera opción”, responde. ¿Entonces? “Me gustaría ir a algún país de habla inglesa para perfeccionar el inglés, que sin duda se ha convertido en una herramienta fundamental para cualquier trabajo”.

Mientras que valora todas las vías que se abren en su camino, el granadino reconoce que estos años en Alemania han supuesto para él adquirir una “amplía visión y perspectiva del mundo”, que le ha ayudado a “aprender a valorar lo que somos y lo que podemos hacer para mejorar y crecer”. Si bien es cierto, como dice, “que en España se vive muy bien por nuestro carácter, clima, relaciones sociales o la vida en la calle”, insiste en que “el hecho de conocer otra cultura, otra forma de relacionarse y de vivir es algo enriquecedor”. Y advierte a quienes, como sucedió en su caso, pusieron el pie en la senda: “La generación que hemos salido fuera asumiremos dentro de unos años que nuestra experiencia ha sido más que positiva”.

Freddy Campos

Carrito

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