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Cómo será pedir la residencia en Inglaterra para los europeos

Hasta ahora los ciudadanos de la Unión Europea en Reino Unido, con derecho a libre circulación, no estaban obligados a tener ningún documento británico para residir en el país. La ministra de Interior, Amber Rudd, ha dicho que cuando el Brexit se haga efectivo los ciudadanos de los 27 países de la UE necesitarán un documento que les acredite el derecho a residir y/o trabajar allí.

El resultado del referéndum del pasado mes de junio (52% contra 48%) y el aviso de la ministra han generado un aumento de solicitudes de residencia permanente en los (todavía) 28 países de la Unión. Las cifras oficiales de ciudadanos registrados en los respectivos consulados son de 900.000 británicos en la UE y 3,1 millones de europeos en Reino Unido.España acoge el mayor número de inmigrantes británicos (308.805, autodenominados expats) mientras que en suelo británico trabajan 102.498 españoles. Otras estimaciones apuntan a 300.000 españoles en Reino Unido y 800.000 británicos en España.

La barcelonesa Mireia Llusia, directora de la marca de bolsos Milli Millu, casada con un sueco y residente en Londres, asegura: “Tanto mi marido como yo estamos a la expectativa de las decisiones políticas, confiamos que se abra un proceso exprés para los que llevamos más de cinco años en este país“. “Cuando lo clarifiquen nos pondremos en marcha para ir a las ventanillas de inmigración, físicas o virtuales”.

Un formulario de 85 páginas

Para solicitar la residencia permanente, Mireia y su marido deberán rellenar un formulario de 85 páginas y pagar previamente 65 libras (75 euros). El certificado les garantizará la estancia, pero si con él quieren pedir el pasaporte británico, el coste será de 1.400 libras (1.600 euros). En el año 2015 tardaban una media de 42 días para procesar el permiso de residencia permanente. Ahora avisan de que son, al menos, seis meses largos por el atasco iniciado en el segundo semestre de 2016.

Los requisitos para el permiso de estancia difieren en los 28 países, pero Reino Unido se lleva, sin duda, la palma en exigencias de dinero y papeleo. La vecina Irlanda exige para el mismo trámite rellenar cinco páginas de impresos (con documentación adicional) y es gratis. En España hay que contestar una página (modelo EX11) y acompañarla con los documentos pertinentes al precio de 21 euros. En Alemania son dos páginas de solicitud, y documentación, y ocho euros de tasa. De una página en España hasta las 85 de Reino Unido y de la gratuidad irlandesa a los 75 euros británicos, el espectro europeo es amplio.

A diferencia de Mireia Llusia, la madrileña Pilar Ordovás, marchante de arte y directora de la galería que lleva su nombre en Londres, casada con un británico, tendrá que cumplimentar también los requisitos de las 85 páginas. “Yo mantengo mi nacionalidad española, pero llevo 21 años aquí pagando impuestos y no pude votar contra el Brexit, así que en el futuro quiero tener voz, pero con la avalancha de solicitudes que hay para tramitar la documentación, todavía no he empezado el papeleo”, cuenta la marchante.

La cola con la que se toparán Pilar y Mireia ya es larga. En los semestres previos al referéndum se procesaban una media de 30.000 residencias permanentes. En el segundo semestre de 2016, tras el referéndum, el número de solicitudes alcanzó las 65.000, de las que se rechazaron 12.800, y 5.500 se declararon inválidas (por no pagar o por errores en los formularios). En total, 18.300 rechazos o un 28% de las solicitudes. Un portavoz del Ministerio de Interior dijo que “la proporción de rechazos se mantiene igual antes que después del Brexit, aunque después del referéndum doblaron el número de solicitudes”. El partido liberal-demócrata británico analizó las cifras y concluyó que el 28% de rechazos e invalidaciones era una cifra récord.

Políticos y funcionarios ya preparan el terreno para que los, al menos, cuatro millones de europeos esparcidos por los 28 países cumplan con el Brexit. Reino Unido exigirá cinco años de residencia continuada para poderse quedar allí. Continuada significa en este caso que si se ha estado, al menos, dos años fuera, se pierde la continuidad y el derecho que dan los cinco años de residencia continuada.

El trabajo es otro de los factores que determinará el derecho a la residencia. El Ejecutivo británico tiene previsto emitir permisos de trabajo de hasta cinco años, pero los titulares no tendrán acceso a prestaciones sociales. El tener trabajo o no haber interrumpido la estancia, al menos en dos años, son dos de las razones que han generado titulares en las últimas semanas de casos de rechazados, y de una deportada, no procedente de país de la UE.

Para los europeos, con el Brexit, el rechazo significará la deportación. Aunque Theresa May espera a ver cómo tratarán a los ‘expats’ en 27 países para hacer el nuevo reglamento de inmigración Brexit. Los turistas, probablemente, perderán el acceso a la Sanidad Pública o a la tarjeta europea. Hasta en urgencias de hospitales públicos podrán decir “no vuelva usted por aquí”.

El Mundo

Freddy Campos

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