La experiencia del migrante, incluso en el mejor de los casos, es una experiencia compleja, dura y difícil. La adaptación a una cultura diferente y a veces muy alejada de la originaria, es un gran reto para cualquier persona y no todos la viven de la misma forma.

Pero más allá de las diferencias culturales, que afectan a todas las personas sin importar su condición social, hay una vivencia común a todo migrante: considerar sus opciones, autoevaluar el propio perfil, buscar y gestionar documentos, ejecución de trámites, así como el viaje en sí mismo.

Es decir, la migración es una aventura, llena de posibilidades y de potenciales futuros emocionantes para nuestra vida, es cierto. Pero al mismo tiempo, también es un proceso lleno de tediosos e ineludibles procedimientos legales. Regularizarse y establecerse en un nuevo país implica muchas veces un vasto proceso burocrático del que depende en buena medida el éxito del proyecto migratorio.

La experiencia burocrática y la economía migratoria

El acto de ser un ciudadano, conlleva una dimensión burocrática sobre la que rara vez reflexionamos. Todos tenemos una identidad “legal” dentro de las instituciones y organismos civiles. Si vamos a emigrar, debemos trasladar con nosotros todo ese registro legal al país de destino, que cuenta con sus propias instituciones y normativas.

Por lo general, navegar dentro de todo este mundo alterno de legalidades y obligaciones burocráticas es lo suficientemente complejo como para ameritar la existencia de profesionales en esa área. Algunos países, como los Estados Unidos, se caracterizan por poseer sistemas de ingreso particularmente complejos. Aspectos como este terminan creando toda una economía de servicios en torno a la migración.

¿Qué clase de servicios? La diversificación es creciente: asesores, que cubren toda una variedad de eventos, desde un informe preliminar hasta preparar al interesado para pruebas y entrevistas; gestores de documentos, tanto en el país destino como en el de origen; abogados migratorios que atienden casos particulares; traductores de documentos; agencias de viaje; asesores inmobiliarios; agencias e intermediarios para envío y recepción de remesas; y un largo etc. Cada uno de estos especialistas participa en mayor o menor grado dentro de la economía migratoria.

Sin embargo, uno de los problemas que se presentan, es que es un mercado disperso. Hablamos aquí desde la perspectiva del migrante, por supuesto. ¿Por qué esta dispersión es mala para un mercado? La teoría económica tiene una respuesta para ello.

Una de las cualidades de un mercado, dentro la microeconomía, es que su salud y su buen desenvolvimiento dependen de la capacidad de los “productos y servicios” para comunicar sus precios entre sí, tanto en un mismo tipo de servicio como en los que le complementan dentro del proceso de producción. Es decir, el flujo de información es indispensable para una economía de mercado saludable.

Y este es el primer gran problema que enfrentamos dentro del mundo de la migración: la economía de mercado de los servicios migratorios no posee esa organicidad saludable en su comunicación de precios y en la complementariedad de sus servicios. En un lenguaje menos técnico, lo que queremos decir es que la dispersión entre los distintos proveedores de servicios hace que no se logre satisfacer plenamente las necesidades de los migrantes. Esto da como resultado esa dura experiencia que se vive al emigrar, no es una simple salida de la “zona de confort”.

Blockchain y DeFi

Por otro lado, existen vías alternas para lograr una saludable comunicación y organicidad dentro de un mercado. Desde que Satoshi Nakamoto propuso por primera vez el Bitcoin en 2008, la idea de un sistema de finanzas uniformemente distribuido y completamente descentralizado ha ido cobrando más y más fuerzas. Ha pasado más de una década, y desde entonces la solidez de la blockchain es difícilmente cuestionable. Existien incluso empresas y países enteros que han empezado a colocar estos protocolos dentro de las bases de sus organizaciones.

¿Qué hace exactamente la blockchain? Dentro de Bitcoin, la blockchain opera como un libro de cuentas común. Todos los miembros de la red poseen una copia del proceso completo de transacciones y minado. Al guardar esta copia, la estructuran en forma de una larga serie de datos encadenados uno detrás de otro, y en donde el cifrado de uno depende del valor del dato anterior. Es decir, son como los eslabones de una cadena, por eso su nombre: blockchain o cadena de bloques.

En un sistema de finanzas convencional, ese registro de todas las operaciones y transacciones es llevado a cabo por un único organismo, al que todos le transferimos nuestra confianza y le damos la autoridad para gestionar y velar por nuestros activos, son los bancos. Sin embargo, dentro de la blockchain, ese nodo central no ocurre, sino que existen tantos nodos como miembros de la red haya. Aunque esto también depende del tipo de protocolo blockchain que se use, hay muchas variantes del mismo proceso. Es decir, en vez de que la autoridad de finanzas esté centralizada en un único punto, se distribuye entre los miembros de la red. Al poseer todos una copia exacta de la blockchain, pueden regular todos al mismo tiempo las operaciones.

Esto es una suerte de democratización de la autoridad financiera y regulatoria dentro de la comunidad que usa la red blockchain. Aún más allá, los protocolos blockchain logran dar transparencia y auditabilidad a la red, al hacer las operaciones de cada billetera visibles. Es por eso que a las estructuras institucionales y empresariales que se han levantado sobre blockchain suelen llamarlas DeFi, es decir “Finanzas descentralizadas”.

Migración y Blockchain: MigraCoin

Todo lo mencionado anteriormente nos lleva a la siguiente pregunta: ¿Puede una estructura comunitaria y DeFi ser una solución a la dispersión del mercado de servicios migratorios? Es decir, proponer una conjunción entre migración y blockchain.

Para responder a esta pregunta hagamos una aclaración: dispersión y descentralización no son lo mismo. Centralizar un mercado que es ya geográficamente heterogéneo puede ser una solución poco eficiente si lo que deseamos es lograr uniformidad, orden y organicidad en su distribución.

Pero no se lucha contra las aguas de un río, usas su fuerza a tu favor. Creemos que un esquema DeFi puede ayudarnos a sanear la economía migratoria y permitir que los miembros de la comunidad (los actores de mercado) logren una satisfacción más eficiente de sus necesidades. Tenemos nuestra propia propuesta en este sentido, la hemos llamado MigraCoin.

Desarrollar una blockchain es complicado y lleva tiempo, pero es nuestra meta y estamos comprometidos con ella. Hemos dado el primer paso, comenzar a construir algo para la comunidad que tenga la estructura que la comunidad necesita. Por eso, iniciamos con un Token.

Hay diferencias importantes entre un Token y una Cripto. Sin embargo, abordar el tema implicaría discutir aquí una larga serie de consideraciones técnicas que se saldrían de los objetivos de este artículo. Sin embargo, si estás interesado puedes ampliar más en la página que estamos desarrollando en exclusiva para el proyecto.

Como mencionamos más arriba, nuestro Token se llama MigraCoin (su código en los exchanges será MIGRA),  se encuentra en desarrollo, solo falta ultimar algunos detalles. Lo visualizamos como el primer paso, una moneda que ayudará a integrar y facilitar las transacciones entre migrantes y prestadores de servicios migratorios, brindando un marco seguro y transparente para las operaciones. Este espacio será nuestra propuesta de punto de partida para mejorar la complementariedad y eficiencia dentro del mercado de servicios migratorios, una amalgama entre migración y blockchain.

Aún más, MigraCoin se integra dentro de nuestros proyectos en un futuro a mediano y largo plazo. Será parte de las herramientas con las que proponemos unificar e intercomunicar a los prestadores de servicios para ponerlos en contacto con los migrantes que requieran de su ayuda y sus servicios. Este aspecto en particular tiene toda una sección desarrollada en nuestro White Paper, publicado en el site de MigraCoin.

¿Qué es un White Paper? En el mundo de las criptos y el blockchain, el White Paper es el documento fundacional del proyecto. Funciona como una declaración de principios y una exposición de las reglas y máximas de la comunidad. No hay una estructura definida, pero suele ser un documento técnico, en formato de artículo académico, en donde se explica y desarrolla en detalle lo que se persigue en el proyecto y cómo alcanzarlo. Nuestro White Paper expone, en detalles, el impacto social que queremos dar. Nos centramos en el valor que queremos aportar a la comunidad, así como los mecanismos para alcanzarlo.

Estamos pensando en grande y este es solo el primer paso.